Las redes de comercio minorista suelen operar únicamente con un 60-80 por ciento de efectividad, lo que deja un margen considerable para aumentar la cuota de mercado. Si quieren sobrevivir, estas redes deben ofrecer un entorno competitivo donde comprar y un acceso adecuado que fomente las ventas y la prestación de servicios.
Urban Science divide el proceso de análisis en tres segmentos: planificación de redes, gestión de redes e inteligencia de redes. Cuando estos tres factores operan a la perfección, en un sistema de gestión integrada, la red puede funcionar con su rendimiento máximo potencial y lograr así ventajas críticas en cuanto a competencia, costes y relación con los clientes. Una vez implantado un plan, la gestión de redes controla el comportamiento de los consumidores y la competencia y modifica el plan de la red, en caso necesario, para aprovechar cualquier cambio sustancial.
Si se recopila la información adecuada y se introduce en el modelo con el método adecuado, el resultado generado será un aumento de las ventas en toda la red en general y en cada punto de venta en particular, así como la captación, el desarrollo y la retención de una base de clientes. Estos factores, combinados con un proceso consistente y continuo de análisis de redes, permitirán que el minorista pueda maximizar los resultados de la marca.